Por qué el momento de la cosecha determina la calidad del aceite de oliva virgen extra
La calidad de un aceite de oliva virgen extra no depende únicamente de la variedad de la aceituna o del proceso de extracción. Uno de los factores más determinantes es el momento exacto en el que se realiza la cosecha.
La aceituna, como cualquier fruto, evoluciona con el tiempo. A medida que madura, cambia su composición, su aroma y sus propiedades. Durante las primeras fases de maduración, cuando el fruto aún está verde, concentra una mayor cantidad de compuestos aromáticos y antioxidantes naturales.
Es en este momento cuando se obtiene el aceite de mayor calidad.
La cosecha temprana permite producir un aceite más fresco, más estable y con una mayor complejidad aromática. En nariz, aparecen notas que recuerdan a la hierba recién cortada, la hoja de olivo o la almendra verde. En boca, se percibe un equilibrio entre amargor y picante, características naturales de un aceite rico en polifenoles.
Estos compuestos antioxidantes no solo aportan personalidad al aceite, sino que también contribuyen a su conservación natural y a sus propiedades beneficiosas.
Sin embargo, la cosecha temprana implica un menor rendimiento. Se necesita una mayor cantidad de aceitunas para obtener el mismo volumen de aceite. Por este motivo, este tipo de aceites son más escasos y valiosos.
Además, el tiempo es un factor crítico. Desde el momento en que la aceituna se recoge, debe ser transportada y molturada en pocas horas para preservar intactas sus cualidades.
Este cuidado en cada etapa es lo que diferencia a un aceite convencional de un aceite verdaderamente excepcional.
En MOSCOSO, la cosecha se realiza en el momento óptimo, priorizando siempre la calidad sobre la cantidad. Es una elección basada en el respeto por el fruto y en la búsqueda de la máxima expresión del aceite de oliva virgen extra.
Porque la excelencia comienza en el origen.