Durante años, AOVERDE ha sido un aceite que no nació con vocación comercial, sino desde algo mucho más sencillo: la curiosidad.
Curiosidad por entender qué tipo de aceite producía nuestra propia finca familiar, situada en Andújar, en plena Sierra Morena.
Lo que comenzó como algo interno, casi para consumo propio y de personas cercanas, terminó poco a poco llegando a más gente. Primero amigos, después conocidos, y más adelante algunos restaurantes que empezaron a trabajar el producto en sus mesas.
Sin buscarlo, AOVERDE empezó a tener identidad propia.
Un aprendizaje desde el campo
Como ocurre con todo lo que nace en el campo, el proceso no fue inmediato.
Los primeros años fueron, sobre todo, de aprendizaje:
- Entender cuándo era el momento óptimo de recolección
- Ajustar el punto exacto de maduración de la aceituna
- Mejorar los tiempos entre recolección y molturación
- Cuidar cada detalle del proceso
A base de prueba, error y experiencia, el aceite fue evolucionando.
Cada campaña traía algo nuevo.
Cada decisión tenía impacto en el resultado final.
Y poco a poco, el producto empezó a reflejar lo que realmente queríamos conseguir: un aceite fresco, intenso y con personalidad.
De un aceite familiar a un producto reconocido
AOVERDE nunca fue una marca masiva.
Al contrario, siempre ha sido un aceite trabajado en volúmenes limitados, con una distribución muy controlada.
Sin embargo, quienes lo han probado —en casa o en algunos restaurantes— han entendido rápidamente su carácter.
Un aceite pensado más para disfrutarse que para consumirse sin más.
El siguiente paso: nace MOSCOSO
Con el paso del tiempo, hubo algo que se hizo evidente:
El producto había evolucionado más que su presentación.
AOVERDE seguía siendo el mismo aceite en esencia, pero necesitaba un formato y un posicionamiento más acordes a su calidad.
De ahí nace MOSCOSO.
Un paso natural en la evolución del proyecto:
- Nuevo formato (250 ml), más pensado para mesa y experiencia
- Imagen más cuidada y contemporánea
- Enfoque más gastronómico y selectivo
MOSCOSO no sustituye el origen.
Lo refuerza.
¿Es el mismo aceite?
Sí.
MOSCOSO mantiene el mismo origen, la misma finca y la misma filosofía de elaboración.
La diferencia está en cómo se presenta y cómo se quiere compartir.
Es un aceite pensado para disfrutarse con más intención, en momentos concretos, en mesa, y también como producto especial.
Para quienes buscan AOVERDE
Si has llegado hasta aquí buscando AOVERDE, es importante que sepas que el proyecto sigue existiendo.
Simplemente ha evolucionado.
Ahora lo encontrarás bajo el nombre de MOSCOSO, con un formato más cuidado y una propuesta más alineada con lo que el aceite representa hoy.
Una evolución natural
En el fondo, todo responde a lo mismo:
Seguir mejorando.
Seguir entendiendo el producto.
Seguir cuidando cada detalle.
Y sobre todo, seguir haciendo un aceite que tenga sentido.